¿Cómo escribir una novela? Guía práctica para principiantes
Mucha gente encuentra fascinante el mundo de los libros. La lectura les permite desconectarse, por un momento de la rutina diaria y entrar en una dimensión completamente diferente que estimula la imaginación. Escribir un libro no siempre es una tarea sencilla y agradable. Aprende a escribir una novela y qué tener en cuenta para redactarla.
¿Qué es una novela?
Una novela es, habitualmente, una obra narrativa larga escrita en prosa que describe una gran secuencia de acontecimientos.
Antes de nada, hay que tener en cuenta que, para que una obra literaria se pueda considerar una novela debe contener alrededor de ochenta mil palabras, o unas 320 páginas a doble espacio. Las novelas son las obras más grandes y ambiciosas en donde se encuentran: variedad de personajes, muchas escenas y un conjunto más o menos amplio de tramas narrativas.
Esta se distingue por ciertos rasgos característicos. Los más importantes son:
- Trama multiproceso: suele cubrir las historias de varios o una docena de personajes, así como los entornos sociales en los que se viven.
- Variedad de estilos narrativos: la mayoría de las veces en las novelas encontramos narraciones en primera o tercera persona —en el último caso, generalmente tratamos con un narrador omnisciente. Por ello vemos largos diálogos o algunos monólogos.
- Disposición adecuada de la secuencia narrativa: las novelas suelen tener una introducción, un desarrollo y un final. Sin embargo, en ocasiones, la secuencia de los acontecimientos descritos no se presenta en un orden cronológico.
- División en fragmentos apropiados: el contenido de toda publicación se divide en capítulos, subcapítulos u otras partes del texto separadas entre sí. Estas separaciones hacen que el lector pueda descansar mentalmente sobre lo que acaba de leer y pueda oxigenar saltando a otro suceso.
Los géneros en la escritura creativa de novelas
También se debe tener en cuenta el ámbito temático y clasificación por género de las obras literarias. De esta manera distinguimos entre diferentes géneros:
- Ficción: se caracteriza por contar una historia inventada por el autor. Todos los géneros de esta categoría se enmarcan dentro de dos grandes clases:
o Ficción realista: historia inventada basada en elementos que existen o han existido.
o Ficción especulativa: historia inventada con relatos en los que se crean sucesos históricos reales, pero también se incluyen las ucronías —relatos en los que un punto del pasado sucedió de forma diferente a la realidad. - Fantasía: es de los géneros más utilizados a nivel mundial. Incluye elementos extraordinarios o sobrenaturales y cuyos límites son marcados por el autor.
- Ficción Histórica: la narración tiene lugar en un punto del pasado. Suele ser un suceso o acontecimiento verídico a partir del cual el autor desarrolla su propia versión de los hechos.
- Romántica: la trama gira entorno a una relación y el amor romántico entre dos personas, donde el final debe ser positivo. La ficción romántica se conoce como «rosa» para diferenciarla del Romanticismo.
- Policíaca: la trama principal es la resolución de un caso criminal. Dentro de este género, si el énfasis se sitúa en las motivaciones del delincuente, su vida y la del detective, con argumentos violentos, se conocerá como género negro.
Existen otros géneros más variados y específicos, pero entre otros tipos de clasificaciones de novelas, encontramos una que es según la manera de desarrollarlas o trabajarlas:
- Novela dialogada: escrita únicamente en forma de diálogos, sin fragmentos descriptivos. Es decir, una novela epistolar: en forma de colección de cartas;
- Una historia dentro de otra historia: una colección de historias aparentemente no relacionadas. A menudo toma la forma de una «historia dentro de una historia»;
- Novela fluvial, compuesta por mininovelas escritas en orden cronológico;
- Corriente de conciencia: una obra que es un registro de los pensamientos del autor.
Muchas novelas se distinguen por su composición abierta y flexible. Por lo general, la decisión sobre cómo dirigir la narrativa de una obra recae en el autor. A veces, sin embargo, otras personas, como los editores, les ayudan a tomar esta decisión.
Consideraciones a la hora de escribir una novela
Cuando afrontamos el reto de escribir una obra literaria, del género que sea, debemos tener presente unas ideas principales:

La trama
Como introducción al relato que se va a escribir, el planteamiento debe cumplir tres funciones:
- Introducir al lector en la acción: buscando engancharle desde el principio.
- Formular la incógnita principal: plantearla lo antes posible.
- Ofrecer la información necesaria para que el lector se sitúe en la historia: describir lo suficiente sin llegar a saturar. Una descripción exagerada ralentiza la lectura.
La trama se elabora a través del argumento. Hay que tener clara la forma de presentar los hechos y cómo se relacionan entre sí. Esta da coherencia al relato y sirve como fuerza organizadora de todos los elementos circundantes a la obra: personajes, ambientes, voz del narrador, etc.
Debemos definir la incógnita principal de nuestra historia que deberá ser respondida, al final de la misma, con un sí o un no. Por ejemplo: ¿Conseguirá encontrar el amor? Si la respuesta es «Sí, él ganó la final del campeonato de ajedrez», los lectores se sentirían decepcionados. Si la novela será romántica, la respuesta a esa pregunta, formulada al principio de la obra, deberá ser, en su final: Sí, ambos encontraron el amor.
El final de la historia, no debe ser acabado, jamás, de una manera incoherente. Este no debe quedar sin respuesta y nunca caer en el deux ex machina, es decir, que el final surja de repente sin que los protagonistas tengan nada que ver.
El narrador
Hay que elegir el punto de vista desde el que se va a contar la historia —un narrador o uno de los personajes—, el conocimiento que tiene quien cuenta la historia —a qué pensamientos tiene acceso el lector— y a qué distancia del lector ocurre la acción —plano general, plano medio o primer plano.
Una vez se haya elegido el punto de vista, hay que respetarlo durante toda la historia, si quien cuenta la historia es un narrador, hay que decidir qué tipo de narrador es —omnisciente o equisciente— y si queremos que el lector empatice con los personajes, utilizaremos el primer plano. Por ejemplo: «De pronto, empezó a tropezarse con la gente, la vista se tornaba borrosa y lo que antes era un simple escozor por la herida, la molestia empezaba a intensificarse de manera radial y exponencial, cuyo origen estaba en esos dos puntos voluminosos».
Personajes
A la hora de crear los personajes de la obra, hay que buscar que estos cumplan una serie de atributos —deseo, qué quiere el personaje; complejidad, no caer en estereotipos como que el mayordomo sea el asesino; rasgos opuestos, caer en contradicciones internas; coherencia, los personajes deben actuar en conexión con la trama y, tener la capacidad de cambio a lo largo de la historia y que el lector lo pueda apreciar.
Diálogo
Esta es una de las partes más importantes de la obra ya que hace que los personajes cobren vida.
En una conversación entre personajes, o entre pensamientos, se debe procurar plasmar el diálogo de la manera más real posible. Un error muy común es el ser totalmente literales y/o pomposos. El objetivo del diálogo es recrear una escena donde poder avanzar la historia sin necesidad de narrar, dándole fluidez sin que los personajes parezcan «robots». Por ejemplo:
—Pero señor Heathcliff, no estáis en condiciones de disfrutar de un paseo esta mañana. ¡Cuán enfermo parecéis!
Cumbres borrascosas. Emily Brontë
Descripción
En una novela la descripción es una parte fundamental, ya que evita el que se pueda imaginar un hecho de manera diferente a como queremos.
Lo que se pretende es crear un entorno que envuelva al lector. No hay que caer en el error de abusar de la descripción ya que puede aburrir a quien nos lee. Es importante describir un hecho, suceso, sentimiento, paisaje, sensaciones, etc. con las palabras necesarias y no excedernos en esa explicación.
El uso de adjetivos es imprescindible en una descripción detallada, pero no hay que usarlos de manera indiscriminada ni abusar de ellos. Los adjetivos y los adverbios nos ayudan a modificar los sustantivos y los verbos, pero un exceso de ellos puede llevar nuestra obra a parecer infantil y lejos del atractivo del público al que queramos llegar, si no es una novela para adolescentes.
Más concretamente los adverbios tienen otras peculiaridades:
- Suelen ser palabras subjetivas y el significado que queramos darle no tiene por qué ser entendido de la misma manera por el lector.
- Se multiplican sin que nos demos cuenta.
- Tendemos a usarlos de manera redundante.
Una buena praxis es la de releer los textos y tratar de eliminar los adjetivos y adverbios que podamos. De entre los elementos a describir, lo haremos con todo aquello que pueda ser percibido a través de los cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto.
Un error muy común, especialmente en escritores noveles, es el de centrar las descripciones solo en la vista. Muchas veces las sensaciones más profundas nos llegan a través de otros sentidos.
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El propósito de escribir y la idea de una novela
Antes de comenzar a trabajar en tu novela, primero debes completar algunos pasos básicos para completar el proyecto con éxito. Estos incluyen:
- Tomar la decisión de escribir un libro: conocer la respuesta a la pregunta “¿Por qué quiero escribir una novela?” te permite dirigir adecuadamente todas las demás actividades destinadas a lograr esta tarea;
- Buscar inspiración: se puede encontrar tanto en el mundo que nos rodea y en los acontecimientos cotidianos, como en la literatura y el arte;
- Investigar: una investigación adecuada del tema (por ejemplo, las realidades de la vida en un país determinado o el alcance de las responsabilidades de las personas que desempeñan una profesión específica) te permitirá evitar errores sustanciales en tu trabajo.
Cuanto más tiempo y esfuerzo dediques a completar estos pasos, más probabilidades tendrás de que tu trabajo obtenga reconocimiento entre los lectores.
¿Cómo corregir tu obra eficazmente?
La revisión es la parte más difícil y a la vez más importante. Todos comentemos errores sin darnos cuenta —ortográficos, gramaticales, erratas…
Unos consejos para empezar con la corrección son:
- Deja reposar el texto. Olvídate de él durante unos días o semanas.
- Lee tu obra en voz alta.
- Imagina las reacciones del público.
- Haz que alguien más lea por ti el texto. Si no tienes a nadie, grávate y escúchate.
- Imprime tu obra en una letra poco usual o legible. Si no estás familiarizado con ese tipo de formato, prestarás más atención a las palabras y podrás detectar mejor los errores.
- Buscar la ayuda de lectores cero. Evita a gente cercana a ti ya que te arriesgas a que su opinión vaya sesgada por la relación que tenga contigo.
Dos recursos para ayudarnos en caso de dudas:
- Diccionario panhipánico de dudas: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd
- Fundéu: http://www.fundeu.es
La primera persona que debe emprender esta tarea es el propio autor. Sin embargo, no vale la pena dar este paso inmediatamente después de escribir la última frase de la novela.
Lo mejor es esperar unos días hasta que las emociones iniciales relacionadas con el proceso creativo hayan disminuido. Esto te permitirá observar tu trabajo objetivamente y ver tanto tus fortalezas como tus debilidades.
A continuación, el trabajo escrito e inicialmente revisado suele acabar en manos de terceros. Por lo general, se trata de los llamados lectores beta, normalmente familiares o amigos del autor, a quienes se les pide su opinión sobre la novela preparada. Después de tener en cuenta sus sugerencias y observaciones, el libro se puede pasar a editores y correctores profesionales. La cooperación con ellos finalmente da como resultado la forma final de la obra.
A veces, aun habiendo acabado nuestro borrador, nos sigue sin gustar. Percibimos que hay algo que no nos convence. En esta situación, aunque tediosa, suele ser necesario el empezar de nuevo en lugar de revisar constantemente la obra. Medita esta opción y no te ofusques.
Resumen
- Una novela consta de aproximadamente ochenta mil palabras o 320 páginas a doble espacio.
- Los géneros de novela principales son: ficción (realista o especulativa), fantasía, ficción histórica, romántica y policíaca (género negro).
- La novela se estructura en: trama, narrador, personajes, diálogos y descripciones.
- Finalizada la obra, hay que releer y corregir los errores ortográficos, gramaticales y erratas. Busca la ayuda de lectores cero.
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